Explora la pelota rebotante gravitacional

Prueba a ajustar los parámetros tú mismo: : : : : : : :

Pelota que rebota: ¿cómo sería el mundo si la gravedad cambiara de repente?

Convivimos con la gravedad todos los días, pero rara vez nos detenemos a observarla de verdad.

Al soltar una pelota de la mano, cae hacia abajo; al lanzarla hacia arriba, regresa inexorablemente al suelo; si la golpeamos contra el piso, rebota y alcanza cada vez menos altura.

Estos movimientos aparentemente tan cotidianos son, en realidad, el funcionamiento constante de las leyes de la física.

Ahora bien, imaginemos transformar un poco este mundo tan familiar. ¿Y si la gravedad disminuyera? ¿Y si la gravedad desapareciera por completo de repente?

O incluso: ¿qué ocurriría si una pelota tuviera una elasticidad casi indestructible que apenas decayera?

En esta Caja de Maravillas Físicas puedes observar de primera mano todas estas transformaciones.

Diferente gravedad, mundos totalmente distintos

Prueba primero el modo clásico. Aquí la pelota experimenta una fuerza de gravedad hacia abajo y cae de manera continua hacia el suelo. Con cada impacto rebota, pero debido a la pérdida de energía, sus botes van perdiendo fuerza poco a poco. Es el mundo que mejor conocemos.

Sin embargo, si reducimos un poco la gravedad, la situación se vuelve sumamente interesante.

La Luna

La gravedad superficial en la Luna es solo alrededor de una sexta parte de la terrestre. En la simulación, la fuerza de gravedad sobre la pelota disminuye notablemente: desciende con mucha mayor lentitud y flota en el aire por más tiempo en cada rebote. La misma pelota de repente parece volverse asombrosamente 'ligera'.

Marte

La gravedad en Marte equivale a cerca del 38 % de la de la Tierra, situándose entre la Tierra y la Luna. Notarás un cambio evidente en el ritmo del movimiento: sigue cayendo, impactando y rebotando, pero con un compás mucho más pausado que en nuestro planeta.

Así, en diferentes cuerpos celestes, la misma acción da lugar a experiencias totalmente distintas.

¿Y si no hubiera gravedad en absoluto?

A continuación, puedes probar la gravedad cero. Aquí sucede lo más fascinante: la pelota deja de 'caer'.

En la simulación, la gravedad se establece en cero y a las pelotas se les otorga una velocidad inicial, por lo que flotan y colisionan sin cesar en el espacio.

En ese instante descubrirás una verdad que suele pasar desapercibida: que las cosas 'caigan hacia abajo' no es una regla inherente al movimiento en sí, sino una consecuencia directa de la existencia de la gravedad.

Sin gravedad, el concepto de 'abajo' deja de tener un significado especial: las pelotas pueden desplazarse hacia cualquier dirección y los choques contra las paredes y entre ellas alteran constantemente su estado de movimiento.

¿Por qué algunas pelotas rebotan con tanta fuerza?

Además de modificar la gravedad, esta caja de maravillas te permite ajustar otro parámetro físico fundamental: la elasticidad. Dicho de forma sencilla, describe cuánta capacidad de rebote conserva un cuerpo tras un choque.

En el modo normal, el coeficiente de restitución se sitúa en 0.78, mientras que en el modo de alta elasticidad asciende a 0.97. La diferencia numérica parece pequeña, pero a lo largo de colisiones consecutivas el efecto es formidable. En el modo de alta elasticidad, la pelota apenas pierde impulso tras cada choque y puede continuar botando durante un período prolongado.

Esto pone de manifiesto un concepto crucial: una colisión no es un simple 'chocar y rebotar', sino una continua transferencia y pérdida de energía.

En la realidad, ninguna pelota puede rebotar eternamente, pues la resistencia del aire, la deformación, la fricción y la disipación interna disipan energía de forma constante.

¿Y si una pelota fuera extremadamente pesada?

Por último, prueba el modo de 'Pelota pesada'. Aquí no solo aumenta la gravedad, sino que también se incrementa la fricción y se reduce el coeficiente de restitución.

El resultado es contundente: la pelota cae a plomo a toda velocidad y apenas se despega del suelo tras colisionar. Parece haber adquirido de golpe una 'personalidad' completamente distinta.

Sin embargo, en el fondo no interviene ninguna fuerza mágica: tan solo cambiaron unos pocos parámetros físicos.

Ese es uno de los mayores atractivos de la física: movimientos en apariencia muy complejos pueden surgir de un conjunto de reglas sumamente simples.

Tú también puedes provocar tus propias colisiones

Esta caja de maravillas no es solo para contemplar. Puedes hacer clic en la parte superior del lienzo para que caiga una pelota nueva, o agarrar una pelota en movimiento con el cursor y lanzarla con fuerza por la pantalla.

Al arrastrar una pelota, estás interviniendo directamente en su estado cinético; en el momento de soltarla, continuará su viaje con esa nueva velocidad.

Te animamos a experimentar: suelta una pelota desde lo alto y cuenta cuántos rebotes da; arrójala con fuerza hacia un lateral para ver cómo rebota contra los muros; dale un impulso inicial en gravedad cero y sigue su recorrido interminable; alterna entre los modos Luna y Marte para comparar trayectorias bajo el mismo impulso; activa la alta elasticidad para ver cuánto tarda realmente en detenerse; o genera una lluvia de pelotas y contempla cómo colisionan entre sí.

El sistema genera continuamente nuevas pelotas manteniendo al mismo tiempo la cantidad en pantalla dentro de un límite armónico.

La física simple que opera detrás

Los dos conceptos fundamentales que articulan este experimento son la gravedad y las colisiones.

La gravedad determina el sentido en el que cambia la velocidad de un objeto. En esta simulación se comprende fácilmente mediante la fórmula: F = m · g, donde m es la masa del objeto y g representa la aceleración de la gravedad.

La altura que alcanza la pelota al rebotar depende del coeficiente de restitución, expresable como: e = v' / v, es decir, la relación entre la velocidad tras el impacto y la velocidad previa. Cuanto mayor sea este coeficiente, más movimiento se conserva tras el choque; cuanto menor sea, más rápido perderá fuelle la pelota.

Por descontado, los impactos en el mundo real son infinitamente más complejos: los cuerpos se deforman, el aire opone resistencia, la estructura del material absorbe energía y el suelo dista de ser perfectamente rígido. Lo que hace esta caja de maravillas es aislar los factores más representativos para que puedas apreciar directamente el efecto de sus variaciones.

La física está ante nuestros propios ojos

A veces la física puede transmitir una sensación de excesiva abstracción: fórmulas, símbolos y unidades que parecen ajenos a la vida cotidiana.

No obstante, el mundo que contemplamos a diario constituye en sí mismo un gigantesco laboratorio de física: una pelota que cae, un choque, un rebote y un cuerpo que paulatinamente se detiene.

Basta alterar un único parámetro para que el entorno adquiera una dimensión nueva.

No hace falta memorizar fórmulas de antemano: suelta una pelota, fíjate en su trayectoria y descubre poco a poco que, en efecto, eso es la física.

¿Quieres ver estas impresionantes imágenes de física cada vez que abras una nueva pestaña? Instala la extensión de Chrome ahora y configura «Caja de Maravillas Científicas» como tu página de nueva pestaña.🚀

Más información